Los Berrinches son uno de los recursos que emplean los niños entre uno y cuatro años para expresar su frustración ante distintas circunstancias, ya sea porque algo no les sale como esperaban por no tener las aptitudes necesarias, porque se les impida hacer lo que quieran, estén cansando o no se responda a todas sus demandas tal y como requieren.
El berrinche incluye, por lo general, gritos, llantos, pataleos, e incluso, algún que otro golpe. Por ello provoca el consiguiente nerviosismo y alteración de los padres. Si encima se desencadena en un lugar público y el pequeño molesta a otras personas con su actitud, la situación puede llegar a ser bochornosa.
¿Se pueden evitar los berrinches?
Algunos psicólogos señalan que
estas situaciones no son algo fuera de lo normal: "Se tienen que dar,
puesto que los niños hacen estas cosas porque no saben contar qué les
pasa". Por eso, los psicologos apunta que la labor de los padres es "guiar
su comportamiento y enseñar al niño que esa no es la forma adecuada de
expresar su enfado, cansancio o malestar". El objetivo debe ser que el niño comprenda que ni con llantos ni con pataleos se consiguen las cosas. De este modo, la principal premisa que deben atender los padres es no ceder, es decir, no claudicar y darle lo que pide para demostrarle así que su estrategia no funciona y que la próxima vez que la utilice ocurrirá lo mismo.
Estrategias para minimizar las rabietas
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El poder de las palabras: razonar con un niño en medio
de una rabieta es una misión imposible; es muy probable que no escuche
nada de lo que le digan. Sin embargo, una vez que termine el berrinche,
se debe hablar con el pequeño sobre lo ocurrido y enseñarle que las cosas se pueden solucionar por caminos diferentes al pataleo. Si la próxima vez el niño opta por el diálogo en vez de por la rabieta, es fundamental felicitarle por ello.
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Evitar situaciones peligrosas: los niños que abusan de
las rabietas tienden a intensificarlas en determinadas situaciones, como
cuando están cansados o tienen hambre. Los padres conocedores de esta
circunstancia pueden evitarlas si al detectar estos síntomas en sus
hijos les acuestan y les dejan descansar un rato o les dan de comer a la
hora adecuada.
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Más vale prevenir: el conocimiento de las reacciones de
sus hijos puede ayudar a los padres a prevenir las situaciones de
rabietas. Si ya saben que ante una orden o negativa determinada el niño
responderá con un berrinche, es aconsejable anticiparse y dejarles saber que si inician un berrinche entonces abran consecuencias ( Hablamos de irse de la tienda o del lugar donde se encuentran nunca y por ningún motivo se debe recurrir a golpes).
Cuatro consejos imprescindibles
- Ante una rabieta, ambos progenitores deben responder por igual. Si uno cede, las estrategias no resultarán efectivas.
- Es preciso mantener la calma y no enfadarse y gritar. De ese modo, solo conseguimos que el niño vea que los padres emulan su actitud.
- Disculparse con las personas a quienes el niño molesta con su rabieta y hacer todo lo posible para que estas molestias se minimicen.
- Reforzar las actitudes positivas y premiar con gestos de cariño y reconocimiento cuando el niño evite por sí solo las rabietas y actúe de forma adecuada ante una frustración.



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